REFORMA Y CONTRA REFORMA


 

REFORMA Y CONTRAREFORMA

 

Desde finales de la Edad Media, en Europa se sentía la necesidad de emprender una profunda reforma religiosa que acabara con los vicios y la corrupción de la Iglesia. Lutero, en Alemania, fue el primero en romper con el dogma establecido, poniendo fin a la unidad de la cristiandad occidental.

A principios del siglo XVI la imagen que ofrecía la Iglesia indignaba a muchos cristianos, que no podían aceptar prácticas como la compraventa de cargos eclesiásticos, el lujo de los papas, que se comportaban como príncipes renacentistas, la vida relajada de los clérigos y su escasa preparación.

Martin Lutero (1483-1546), monje agustino y profesor de teología de la Universidad de Wittenberg, se rebeló contra Roma cuando el Papa León X(1513-1521) ordenó, en 1517, la predicación de indulgencias, es decir, el perdón de los pecados a cambio de limosnas para financiar la reconstrucción de la basílica de San Pedro.

Reforma y política

En Alemania las ideas de Lutero se extendieron rápidamente, por estar dividida en múltiples estados cuyos príncipes deseaban independizarse de la autoridad del emperador Carlos V y del Papa (ver t28). De este modo, la Reforma se convirtió en un arma ideológica para justificar intereses políticos.

La consecuencia principal de la Reforma fue la división de Europa en diversas confesiones enfrentadas.

La Contrarreforma

La Contrarreforma, cuyos principios eran opuestos a los de la Reforma de Lutero. El Concilio de Trento (1545-1563) fue convocado por el Papa Paulo III (1534-1549) para fijar el dogma católico y crear nuevos medios de difusión de la doctrina.

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